Ceremonia civil en Bodegas González Byass

La boda de Pablo y Celia en las Bodegas González Byass en Jerez de la Frontera no fue para nosotras sólo la emoción de capturar las emociones de un día especial, sino también poder fotografiar la esencia de un lugar con mucha historia y carácter. Este enclave, conocido por su emblemático vino Tío Pepe, ofrece un entorno inigualable para los amantes de la cultura andaluza y la tradición vinícola.

Cada rincón de la bodega cuenta una historia, y cada espacio ofrece una oportunidad única para crear imágenes inolvidables. Desde la majestuosa entrada principal, con su imponente arco y las letras doradas que anuncian “González Byass”, hasta los patios interiores, donde las paredes blancas encaladas se adornan con macetas coloridas y geranios que cuelgan en perfecta simetría, el lugar es un festín visual.

Uno de los lugares más icónicos para las fotos es la Sala de Barricas, donde los novios pueden posar entre interminables filas de barriles envejecidos, rodeados de una tenue luz que filtra a través de pequeñas ventanas. La madera oscura de las barricas contrasta con los vestidos blancos de la novia, creando una atmósfera de calidez y profundidad. El pasillo de las parras con camino de piedra hace que resalte la intimidad y el romanticismo del día.

La luz del mes de Julio ayudó a que cada rincón fuese mágico.

Gracias a la selección de estos proveedores, la boda de Celia y Pablo fue un éxito absoluto, logrando un equilibrio perfecto entre estilo, elegancia y diversión. Cada detalle fue cuidado al máximo, asegurando que tanto los novios como los invitados disfrutaran de una experiencia inolvidable.

La experiencia culinaria estuvo a cargo de La Buganvilla, quienes ofrecieron un menú exquisito y sofisticado que combinaba sabores tradicionales con toques contemporáneos. Con una presentación impecable y un servicio de primera, el catering fue uno de los puntos destacados de la celebración.

La música y la animación fueron responsabilidad de Musicón Eventos. El DJ creó un ambiente festivo y lleno de energía, asegurándose de que la pista de baile estuviera siempre llena. Desde los clásicos atemporales hasta los éxitos más actuales, el repertorio fue cuidadosamente seleccionado para mantener a todos los invitados bailando durante toda la noche.

Celia lució un espectacular vestido de novia diseñado por Nicolás Montenegro. Con detalles únicos y un corte que realzaba su figura, el vestido combinaba elegancia y modernidad, convirtiéndose en uno de los elementos más admirados de la boda. Cada puntada y detalle del vestido reflejaba la alta costura y el buen gusto del diseñador. Los preparativos de Celia tuvieron lugar en el Hotel Bodega Tio Pepe, un lugar super cómodo y a su vez increíblemente bonito para ello.

Los accesorios de Celia, incluidos los pendientes y un delicado broche, fueron de Marucca. Estas piezas, diseñadas con estilo y elegancia, complementaron perfectamente el vestido de novia, añadiendo un toque de brillo y sofisticación sin ser demasiado recargados.

La decoración floral estuvo a cargo de La Dalia Negra, quienes crearon hermosos arreglos con flores frescas que aportaron color y vida a cada rincón del evento. Los centros de mesa, los ramos y las guirnaldas florales reflejaron un estilo romántico y natural que encajaba a la perfección con la estética general de la boda.

Pablo, el novio, lució un elegante traje de Dappers. Con un corte moderno y materiales de alta calidad, el traje destacó por su sobriedad y estilo, complementando perfectamente el look de la novia. El conjunto reflejaba la sofisticación y la elegancia que el evento requería.

Gracias Celia y Pablo por elegirnos para un día tan especial.